viernes, 22 de junio de 2012

4. Donde Golpea El Monito.


Ubicación:

21 de mayo 707. Esquina Rosas. Metro Plaza de Armas.

¿Qué es?:

Es una de las sombrererías más antiguas de Santiago. En una de sus vitrinas posee un muñeco de cerámica que golpea el vidrio y que lo hace la principal característica de la tienda. Es popularmente conocida ya está ubicada en un lugar céntrico de fuerte actividad comercial.
Que hacer:
Al ser una tienda de accesorios, específicamente de sombreros, el objetivo principal es que sus clientes sean atendidos de manera personalizada pues el vendedor mide el contorno de la cabeza y vuelve con el sombrero de la medida exacta. La variedad de sus productos es extensa Sombreros de dama, caballeros, huasos, jockeys, de fieltro, paño o pita. Expuestos en delicados estantes y a la vista del comprador.
Su interior está decorado y perfectamente mantenido, las cajas son antiquísimas, de color bronce o cobre, estantes de madera de la época -1915- un espejo biselado de marco dorado barroco. Cuenta con una sección dedicada a  la vestimenta folclórica: sombreros de huaso, también de ponchos y polainas de cuero, fabricadas por la misma tienda.
Siempre ha sido vista como uno de los lugares más distinguidos y exclusivos del  Santiago histórico, sin embargo es conocido popularmente ya que en el siglo XX el sombrero era una prenda ampliamente usada.

Un poco de historia:

La tienda fue fundada por el español José González Noriega y su familia en 1915, con el nombre de “Fábricas Unidas Americanas de Sombreros”. Aún conserva el estilo boliche de principios de siglo: suelo de madera, techo alto, dos pisos interiores, lámparas colgantes y repisas de madera desde el suelo hasta el techo.
En 1922 los dueños compraron un muñeco parisino en un remate que posteriormente se convertiría en la principal característica de sus vitrinas. Estamos hablando de un muñeco vestido de “botón” –conserje de hotel- que había sido enviado a Chile para una tabacalera, y que originalmente era de color moreno, lo que explicaría el grueso de sus labios. Que desde ese entonces no ha dejado de golpear el vidrio de la vitrina con una baqueta que sostiene en una de sus manos. Pronto se transformó en señal de referencia para los vecinos y compradores de la tienda, refiriéndose al lugar como “Donde golpea el monito”.
El local no solo ofrece sombreros de dama y caballero –en una amplia gama de diseños-, también sumaron artículos y prendas folclóricas como mantas, sombreros de huaso, cinturones, botas, entre otros.
Los clientes son variados, pero estables, incluso podemos encontrar compradores ilustres como los presidentes Jorge Alessandri Rodríguez, Salvador Allende y el poeta Pablo Neruda.
En su interior se encuentran dos grandes espejos de vidrio biselado, uno colgante con marco dorado estilo barroco y uno de pie.
Las vitrinas fueron compradas en un remate de una casa de moda en Francia en el año 1850.
Manuel Peña Muñoz, investigador y profesor de castellano y  doctor en filología hispánica. Comenta una anécdota en “Chile memorial de la tierra larga” relacionada con su dueño:

 Fernando Tamayo, de origen vasco. Durante mucho tiempo asistía al local un señor de "aspecto taciturno" que se paraba mirando el espejo hipnóticamente por largo rato. Meses después, volvía a repetir el rito. Intrigados, un día le preguntaron al señor de las razones de esta rutina.
- Este espejo estaba en el salón de mi casa -respondió- Delante de él puedo ver claramente las fiestas que se celebraban... las Navidades... allí están mi madre, mis hermanas... el despacho de mi abuelo, la escalera de mármol que subía al segundo piso y allá al fondo, las puertas abiertas al parque...
- No veo nada -le dijo la señorita que atendía la caja.
- Hay que saber ver -contestó él, con una sonrisa.
Actualmente la tienda pertenece a la familia Sordo y Compañía Ltda. Es la cuarta generación de la familia fundadora.

Testimonios:

Nos acercamos a hablar con la señora Maite, quien nos cuenta que sus bisabuelos fueron los primeros dueños y que el local siempre ha pertenecido a la familia Tamayo – Sordo. También nos aclara que el particular muñeco que hace sonar el vidrio de la vitrina llegó en 1922 a Chile siente años después de la apertura de la tienda. Fue comprada en un remate. El muñeco iba originalmente a una tabacalera que quebró, y su bisabuelo lo compró y lo puso en la vitrina:

“Esta tienda en realidad se llama Fábrica Americana Unida de Sombreros, pero toda la gente la conoce por: Donde golpea el monito. Se hizo famosa con ese nombre porque la gente lo ocupaba como referencia: ¿Dónde nos juntamos?, donde golpea el monito”.

“Hace poco entre las cajas de las bodegas encontraron un “hijo perdido” del monito, es más pequeño que el de la vitrina y pronto le hará compañía”, dice.

Su clientela, si bien, es variada se ha mantenido por muchos años, incluso han pasado por ahí personajes famosos. Algunos presidentes como Allende y Alessandri, el poeta Pablo Neruda y el actor Bastián bodenhofer, estrellas del cine internacional como Kevin Costner.
“El se llevó un sombrero estilo Indiana Jones”, detalla la señora Maite.
El día que visitamos la sombrerería nos encontramos con un periodista de la revista Paula quien  nos comentó que estaba a cargo de la sección Ropero Paula y que había ido a comprar el modelo clásico de sombrero de mujer: masculino pero con formas delicadas. Accesorio que marcará tendencia esta temporada, estilo femenino –masculino.

En este punto la sombrerería se ha destacado, sus modelos son fabricados en Chile pero también importados desde países como Estados Unidos, Francia y España.
“La moda la imponen los mismo clientes, hubo un tiempo en que los huasos llegan pidiendo sombreros con ala corta y al otro año piden larga”, agrega Maite, además agrega que por ese motivo, los mal no han sido competencia para ellos.

3. Recoleta Franciscana, fray Andresito el Santo popular.

Imagen extraída de www.turistik.cl
Ubicación:

Avenida Recoleta 220. Metro Patronato, salida Lastra. Antonio Vidal, 1845; Fermín Vivaceta, 1848). Av. Recoleta N° 220
Bazar y museo Fray Andresito.
Horario de atención:
Martes de 16:00 a 18:00 hrs.
Sábado y domingo de 10:00 a 13:00 hrs.
El día 14 de cada mes, 10:00 a 13:00 hrs y de 17:00 a 20:30 hrs.

 ¿Qué es?:

La Recoleta franciscana, se encuentra dentro de las más populares de Santiago ya que al estar inmersa en un lugar popular-La Chimba-, fue el nexo entre el mundo eclesiástico y sus habitantes. El nombre recoleta se debe a la labor que realizaban sus integrantes; recolectar las limosnas y donaciones.
Las visitas que hacían los recoletos a los más necesitados del sector, cárceles y hospitales los fueron convirtiendo en personas cercanas a comunidad, en esta labor destacó Fray Andresito, santo popular y príncipe de los mendigos.
Sin embargo el Templo está lleno de hitos históricos que vale la pena mencionar.
En 1643 les donaron a los franciscanos un terreno ubicado en La Chimba, donde se levantó una modesta capilla. En el año 1730 un fuerte terremoto afectó gravemente al edificio que debió ser reconstruido. La obra se terminó el año 1811 y se componía de cuatro claustros, cada uno con su patio y corredores. Cuando recién estuvo terminado el recinto, la obra fue ocupada por las fuerzas de artillería de Blanco Encalada. En 1848 el arquitecto Fermín Vivaceta hizo algunas reparaciones, dándole la forma final a lo que hoy es la Recoleta franciscana; tres naves de tipo basilical, la del centro abovedada y de color granate. La fachada es de tipo neoclásica posee tres accesos con vanos de arcos de medio punto, un gran frontón recto remata la fachada en todo su ancho. Sobre el cuerpo central se ubica una torre de dos cuerpos, el primero triangular, y el segundo octogonal con vanos y reloj en sus cuatro caras. En tanto, la torre se encuentra coronada por una cúpula y linterna. En su interior se destaca el altar mayor, de estilo barroco, de madera dorada y policromada, su interior está decorado por una colección de cuadros con imágenes religiosas. Destaca el altar de Santa Filomenta, tallado en madera por el arquitecto Vivaceta y la imagen de la Virgen de la Cabeza a la cual está dedicado el templo.
Su belleza particular, algo  rudimentaria o tosca, el nexo entre la religión y los habitantes del sector, además de su carga histórica hacen que sea declarada el 24 de julio de 1973 como Monumento Nacional.

¿Qué hacer?:

Se puede visitar el templo que data del siglo XVII, el atractivo se concentra en que albergar la tumba de fray Andresito, y algunos aristócratas de la época. En su interior se encuentra el “Comedor Social Fray Andresito”, que brinda más de 200 desayunos a los vecinos más necesitados del sector.
 Para los más fanáticos del denominado santo popular ha sido construido un museo en su honor inaugurado en 1986.
Los 14 de cada mes se celebra la Santa Eucaristía en el Templo de la Recoleta Franciscana, donde además se pide un aporte voluntario destinado a la mantención del comedor y también bonos de cooperación para el monumento de Fr. Andresito.

Un poco de historia:

Andrés García Acosta nació en las Islas Canarias, específicamente en la Isla de Fuerteventura el 10 de enero del año 1800. El lugar en donde se crió, era muy atrasado económicamente, debido a la falta de recursos hídricos que impidió el desarrollo agrícola, por lo que siempre fue testigo de grandes hambrunas y precariedades.
Llegó de España a Uruguay y en 1839 se instaló en la Recoleta franciscana, Santiago de Chile, motivado por su espíritu trabajador, sencillo y benevolente. Debido a su labor social en la que destacaba la entrega de alimentos y cercanía con la gente Fray Andresito se ganó el cariño de los habitantes de La Chimba y de la aristocracia. Cruzaba varias veces al día el Mapocho, visitaba enfermos a los que lograba curar gracias a oraciones. Dentro de sus milagros se cuenta que pudo curar la ceguera de alguien, untándole los parpados con su saliva. Otro de los milagros más comentados trata de cuando fray Andresito iba pidiendo algunas monedas por la calle Santa Rosa, cuando de repente un obrero que trabajaba en un andamio se vino al suelo, entonces el franciscano mirándolo le pegó un grito diciendo: ¡Despacito, hermano, despacito! Y el obrero cayó liviano, salvándose. Pero el milagro más sorprendente ocurrió al morir el querido fray en el año 1853. Se cuenta que momentos previos a su muerte, para bajar su presión arterial, se le aplicó un corte en uno de sus brazos, la sangré que emanó de el se guardó –y es conservada aún- en un frasco. Lo asombroso radica en que la sangre permanece hasta el día de hoy sin coagularse y sin signos de descomposición. Una comisión médica de la época y encabezada por el recto de la Universidad de Chile, el polaco Ignacio Domeyko, no encontró explicación científica para el hecho. Es por estas causas que ha estado en un largo proceso de beatificación.

2. La Vega Central


Ubicación:

Ubicada en el extremo sur de los barrios hoy llamados Independencia y Recoleta, al borde del río Mapocho. Sus limites están fijados entre las calles Dávila, Antonio López de Bello y Rengifo. Puede llegarse vía metro Puente Cal y Canto (línea 2) salida Av. La Paz, o metro Patronato, salida Lastra.

¿Qué es?:

Es un centro de abastecimiento en donde se comercializan verduras, frutas, artesanías y carne. Es posible encontrar comercio de artículos para el hogar y restaurantes con comidas típicas. La Vega Central sin duda es uno de los principales y más importantes mercados abastecedores de Santiago junto con Lo Valledor y al Mersan, comercializando entre ellos alrededor de 250 millones de dólares anuales.
El recinto cuenta con 9,5 hectáreas de extensión, con 150 bodegas y 800 locatarios aproximadamente.

¿Qué hacer?:

La Vega tiene un público fiel y recurrente, principalmente dueñas de casa, almaceneros y mayoristas, que buscan abastecer el hogar o sus locales. Visitantes que van a disfrutar un plato de comida a las cocinerías. Usualmente los días domingos los pasillos de La Vega se llenan más de lo habitual debido a que muchas familias escogen ese día de la semana para abastecerse.  Los buenos precios y las variedades de productos lo hacen un destino imperdible.

Un poco de historia:

Fue fundada en 1895 por Agustín Gómez García, un vecino del sector de “La Chimba” de acomodada situación económica, que comerciaba frutas, verduras y hortalizas, bajo el nombre de “Gran Mercado de Abastos de la Ciudad”.  La extensión en un comienzo fue de una manzana en una zona que antes había sido ocupada por viviendas precarias habitadas por personas consideradas como sin costumbres ni ocupación.
Durante años ha sido lugar de ajetreo comercial, en un comienzo lo era por ser La Cañadilla del lugar donde los campesinos del sector se instalaban en sus carretas a vender los productos de las chacras. Alrededor era posible encontrar lugares de entretención como las chinganas y los burdeles.
Con el correr del tiempo la gente comenzó a llamarla la vega, haciendo alusión al sector geográfico –la vega del Mapocho- . Su distribución comprendía un alto número de callejuelas y cinco patios. Los puestos de venta no estaban ubicados al azar, el cabildo de la época determinó que debían estar organizados según su utilidad: uno para carnes,  otro para pescado, verduras, frutas y artesanías.
Desde el año 1926 fue propiedad municipal, hasta que a mediados de los años ochenta un decreto presidencial les permitió a los comerciantes la compra de sus locales.
Cabe mencionar que con sus mismas características y vecinos a La Vega se encuentra la Vega Chica y el Mercado Tirso de Molina, ambos se han renovado recientemente en busca de darle una nueva cara al sector y como una forma de mitigar los daños producidos por la construcción de la autopista Costanera Norte.
La Vega Centra, La Vega Chica y el Mercado Tirso de Molina se encuentran llenos de locales que no solo venden productos agrícolas. Una de las principales  ventajas es que se encuentran dotadas de numerosas cocinerías que permiten a los clientes comer desde $1.000.- pesos, en este rango de precio encontramos los clásicos porotos o los tallarines con salsa. Hasta un costillar de cerdo de costo más elevado pero de igual conveniencia para el bolsillo de sus comensales. Todo esto se mezcla con tiendas que ofrecen loza, zapatos, ropa y tejidos.
Sin duda La Vega es un espacio singular, único en su especie. Un lugar lleno de color, olores y sabores propios, donde se puede sociabilizar de manera distinta, donde se mezcla el encanto rural con el ajetreo urbano.

1. Estación Mapocho

Ubicación:

Metro Puente Cal y Canto
Estacionamiento Parque de Los Reyes, ingreso por Avenida Balmaceda
Bicicleteros en Paseo Norte, ingreso por frontis y Parque de Los Reyesa



¿Qué es?:

Actualmente  y desde 1991 se ha convertido en un centro cultural, esta idea nace como manera de rescatarla después de la supresión del ferrocarril Santiago-Valparaíso en el año 1986.
Hoy en su interior se encuentran distintos lugares para comer y tomar té o café, además se realizan exposiciones y eventos como la gran cumbre guachaca.

¿Qué hacer?:

Estación Mapocho cuenta con 14 espacios disponibles al público para acoger actividades culturales, plaza exterior, Hall de acceso, gran nave (Plaza Alta y Baja), foyer y 9 salas implementadas. Además, cuenta con 2 restoranes, 1 cafetería, 5 boleterías, 20 bicicleteros, estacionamiento para 250 autos ampliable a 500 y 140 metros cuadrados de servicios higiénicos.
Hoy se puede visitar de manera gratuita y recorrer el lugar observando su arquitectura de estilo neoclásico con influencias del academicismo francés. Además se pueden ocupar los espacios de conversación y reunión ubicados a los costados derecho e izquierdo de la ex estación de trenes, donde encontramos lugares equipados, como la sala Camilo Mori, Acario Cotapos, Samuel Ramón, Pedro Prado o Café Centenario  para disfrutar de un café, un almuerzo con amigos o aprovechar la lectura de un buen libro,  sin perder la experiencia de encontrarse en espera del siguiente ferrocarril. 
En el salón de las artes encontramos galerías y exposiciones de distintas temáticas y autores que los visitantes pueden observar de manera gratuita.

Un poco de historia:

La estación Mapocho fue construida en el año 1912, por el arquitecto Emilio Jecquier y fue decretado monumento histórico bajo el Decreto N° 1290, el 30 de diciembre de 1976 por el Ministerio de Educación. Sin embargo antes de convertirse en un punto de encuentro cultural e idiosincrático,  la ex  Estación fue construida como motivo de  celebración del centenario, en pleno siglo XX en Chile. En vista de tamaña conmemoración, las autoridades decidieron implementar una serie de mejoras urbanas: embellecieron el entorno santiaguino, construyeron obras públicas y mejoraron diversas infraestructuras.
Sin embargo el propulsor de la construcción de la Estación fue la necesidad de un nuevo terminal ferroviario, debido al crecimiento social producido por el auge del salitre. Iniciándose de esta forma el proyecto en el año 1905 bajo el gobierno de Pedro Montt, y como en un principio mencionamos la obra estuvo a cargo del arquitecto chileno radicado en Francia Emilio Jecquier, quién le otorgó un estilo neoclásico. La ubicación de la obra en pleno Barrio Mapocho, lugar de alta actividad comercial, expandió las rutas de viaje de los chilenos, quienes, ahora pueden llegar a la ciudad de Iquique o cruzar la frontera hasta Mendoza o Buenos Aires. Once años después, de ser declarado monumento histórico, en 1987, la Estación de Trenes deja de funcionar.
En el año 1991 este emblemático lugar se convirtió en el primer centro cultural construido en democracia, bajo el gobierno de Patricio Aylwin quién inicia en el país una etapa de revitalización cultural.
 En enero de ese mismo año se convocó al Concurso Público de Anteproyectos: Centro Cultural Estación Mapocho, de los proyectos presentados fue elegido el de los profesionales  Montserrat Palmer, Teodoro Fernández, Ramón López y Rodrigo Pérez de Arce, quienes remodelaron con un mínimo de intervenciones. El proyecto fue financiado por el Gobierno de Chile y realizado en cuatro etapas. Junto con esto se fundó la  Corporación Cultural de la Estación Mapocho. El 3 de marzo de 1994 se concluye la remodelación y se inaugura El Centro Cultural Estación Mapocho, destinado a la difusión cultural y precisamente por esta misión fue premiado con  el Premio Internacional Reina Sofía de Conservación y Difusión del Patrimonio Cultural 2008 y, en 2005, con el Premio Patrimonio de la Ciudad.

Testimonios:

Las impresiones de los visitantes se pueden dejar en un libro, ubicado en la entrada al recinto. Algunas impresiones dicen:

“De paso por Santiago, después de muchos años de ausencia, muy grato es ver la vieja Estación Mapocho restaurada y al servicio del pueblo”. (10 de enero, Juan Montecinos). Año 2005.

“Me encanta cuando una ciudad se preocupa de mantener grandes obras de ingeniería y que representa el pasado del funcionamiento de un país y que mejor que hacerlo para promocionar la cultura. Felicitaciones” (28 de mayo 2012, Víctor Crespo)

Destino: Independencia - La chimba

Imágen extraída desde http://indepecomunica.blogspot.com
Recomendamos

1.     Estación Mapocho
2.     Vega-Mercado
3.     Recoleta Franciscana
4.     Donde golpea el monito
5.     Mercado Central
6.     La Piojera

Tiempo de recorrido: 5-6 horas.
 
Características:
La Chimba-Independencia es un barrio cargado de historicidad urbana y social. Su nombre de origen quechua y cuyo significado es  “la otra orilla”  tomará sentido de acuerdo a la génesis del lugar. Todo comenzó antes de que el conquistador Pedro de Valdivia cruzara el río Mapocho en dirección sur y antes de que trazara el plano urbano de la ciudad de Santiago.  Acampó junto a su hueste en territorio dominado por el cacique Huechuraba, a los pies del actual cerro Blanco. Ya fundada la ciudad, en el año 1541,  en el lado norte del río se estableció el primer barrio popular, cuna de la juerga y las chinganas. Los pobladores de “la otra orilla”, comenzaron a sentirse con otra identidad, con algo que los diferenciaba de los demás habitantes de Santiago. 
Es importante mencionar que el barrio se configuró bajo la influencia de algunas órdenes religiosas, como los franciscanos en el siglo XVII,  dominicos y las carmelitas en el siglo XVIII. Sin embargo  la fe popular se concentra alrededor  de la figura del franciscano Andrés García Costa, más conocido como Fray Andresito, el santo popular y príncipe de los mendigos.
Su carácter rural lo convirtió en el principal abastecedor de frutas, verduras y carnes. La actividad mayorista se trasladó a Plaza de Armas, pero en el lugar quedaron: la pérgola de las flores y la vega central.